Tracey Emin presenta Second Life en la Tate Modern de Londres

La Tate Modern presenta A Second Life, la mayor exposición dedicada hasta ahora a Tracey Emin. Una retrospectiva que recorre cuatro décadas de una obra radicalmente autobiográfica.

Tracey Emin presenta Second Life en la Tate Modern de Londres


La artista británica Tracey Emin ocupa este año las salas de la Tate Modern con A Second Life, la exposición más completa realizada hasta la fecha sobre su trayectoria. Concebida en estrecha colaboración con la artista, la muestra reúne más de cien obras que recorren cuarenta años de producción, desde las instalaciones que marcaron los años noventa hasta nuevas pinturas y esculturas presentadas por primera vez.

A través de vídeo, neon, textil, escultura o instalación, el proyecto traza un recorrido profundamente personal por los acontecimientos que han marcado su vida.

A lo largo de más de cuatro décadas, Tracey Emin ha construido una de las voces más reconocibles del arte contemporáneo. Desde su irrupción en la escena británica en los años noventa, su obra ha desafiado constantemente los límites entre vida y arte, entre confesión íntima y gesto público. Su lenguaje, directo y visceral, se ha articulado a través de múltiples medios, como pintura, instalación, vídeo, neón, bordado o escultura. Siempre con la voluntad de convertir la experiencia personal en materia artística.

La exposición A Second Life, presentada en la Tate Modern, constituye la mayor revisión de su carrera realizada hasta la fecha. Más que una retrospectiva convencional, la muestra funciona como un recorrido emocional que sigue los momentos clave que han definido la trayectoria de la artista: la juventud en Margate, los años formativos en Londres, las experiencias traumáticas que marcaron su obra y, más recientemente, la enfermedad y la reconstrucción personal.

El título de la exposición alude precisamente a ese proceso de transformación. Tras sobrevivir a un cáncer en 2020 y someterse a una compleja cirugía, Emin ha hablado de la sensación de haber comenzado una segunda vida. La exposición se articula en torno a esa idea de transición, mostrando cómo su obra ha evolucionado desde los primeros trabajos autobiográficos hasta las pinturas y esculturas más recientes, donde la fragilidad convive con una renovada afirmación de la vida.

Una voz en primera persona

El recorrido comienza con algunas de las obras más tempranas que marcaron el surgimiento de la voz artística de Emin. Entre ellas se encuentra My Major Retrospective 1982–93, presentada originalmente en White Cube, donde la artista exhibió pequeñas fotografías de pinturas realizadas durante sus años de formación que posteriormente decidió destruir tras atravesar un periodo difícil de su vida.

Este gesto, aparentemente simple, introduce una idea fundamental en su práctica: la vida como material artístico.

Junto a estas imágenes aparece Tracey Emin CV (1995), una obra que funciona simultáneamente como autorretrato y narración autobiográfica, donde la artista relata en primera persona los acontecimientos que habían marcado su vida hasta ese momento. El tono íntimo y confesional que define esta pieza se desarrolla aún más en el vídeo Why I Never Became a Dancer (1995), donde Emin recuerda episodios traumáticos de su adolescencia en Margate. En estas obras tempranas ya aparece el elemento que se convertirá en uno de los rasgos más distintivos de su práctica: un relato en primera persona que transforma experiencias personales en una narrativa colectiva.

Margate: origen y regreso


La ciudad costera de Margate ocupa un lugar central en la biografía y en la obra de Emin. Fue allí donde creció y donde vivió algunos de los episodios que más profundamente marcaron su vida. La artista abandonó la ciudad a los quince años, regresó intermitentemente durante su juventud y finalmente se instaló en Londres para estudiar en el Royal College of Art.

Décadas después, Margate volvería a convertirse en un punto de inflexión. Tras la muerte de su madre en 2016 y su diagnóstico de cáncer en 2020, Emin decidió regresar definitivamente a la ciudad. Allí fundó la Tracey Emin Artist Residency, un espacio dedicado a apoyar a jóvenes artistas a través de estudios y programas de formación.

La exposición en la Tate Modern incluye varias obras vinculadas a ese territorio emocional. En Mad Tracey from Margate: Everybody’s Been There (1997), una pieza compuesta por frases bordadas, cartas y dibujos, la artista despliega una serie de pensamientos íntimos que reflejan los años turbulentos de su juventud. Por su parte, la escultura It’s Not the Way I Want to Die (2005) adopta la forma de una montaña rusa de madera inspirada en el parque de atracciones Dreamland, evocando la mezcla de nostalgia, ansiedad y vulnerabilidad que caracteriza muchos de sus recuerdos.

Trauma y vulnerabilidad

Uno de los aspectos más poderosos del trabajo de Emin es su capacidad para abordar temas profundamente personales y socialmente estigmatizados. A lo largo de su carrera, la artista ha hablado abiertamente sobre experiencias como la violencia sexual, la salud mental o el aborto, cuestiones que durante décadas permanecieron invisibilizadas dentro del discurso artístico.

En How It Feels (1996), una de sus obras en vídeo más impactantes, Emin relata una experiencia traumática relacionada con un aborto que salió mal, describiendo el abandono institucional que sufrió y las implicaciones físicas y emocionales de aquella situación. La obra plantea una reflexión directa sobre la misoginia estructural y el control social sobre el cuerpo femenino.

Otras piezas presentes en la exposición continúan esta exploración de la vulnerabilidad y la memoria. El neón I Could Have Loved My Innocence (2007) o el bordado Is This a Joke (2009) abordan las consecuencias emocionales de la violencia sexual. Por su parte, el quilt The Last of the Gold (2002) —expuesto públicamente por primera vez— presenta un “abecedario del aborto” que ofrece información y apoyo a mujeres que atraviesan situaciones similares.

Instalaciones icónicas

En el centro de la exposición se encuentran dos de las instalaciones más influyentes de la historia reciente del arte contemporáneo: Exorcism of the Last Painting I Ever Made (1996) y My Bed (1998).

La primera documenta un intenso proceso creativo en el que Emin se encerró durante tres semanas en una galería de Estocolmo para reconciliarse con la pintura, disciplina que había abandonado años antes tras su experiencia traumática con el aborto. Durante ese periodo trabajó desnuda, produciendo una serie de pinturas que funcionaban casi como un ritual de purificación.

La segunda obra, My Bed, se convertiría en una de las imágenes más emblemáticas del arte británico de finales del siglo XX. La instalación reproduce la cama de la artista tal y como quedó tras un colapso emocional provocado por el alcohol y la depresión, rodeada de objetos íntimos como botellas vacías, ropa interior o colillas de cigarrillos. Nombrada finalista del Premio Turner en 1999, la obra cuestionó profundamente las nociones tradicionales de arte y autenticidad.

Una segunda vida

Los últimos espacios de la exposición se centran en la producción más reciente de Emin, marcada por su experiencia con el cáncer y las cirugías posteriores. En estos trabajos, el cuerpo vuelve a ocupar un lugar central, pero ahora desde una perspectiva transformada.

La escultura en bronce Ascension (2024) aborda la relación renovada de la artista con su propio cuerpo después de la operación que implicó la creación de un estoma permanente. Junto a esta obra se muestran fotografías que documentan esta nueva realidad corporal, reafirmando la decisión de Emin de no separar nunca lo personal de lo público.

La exposición culmina con una serie de grandes pinturas realizadas en los últimos años. Aunque en ellas persisten la tristeza y la vulnerabilidad, estas obras transmiten también una dimensión espiritual y una profunda determinación por seguir viviendo. En medio de estas pinturas aparece Death Mask (2002), recordando que la conciencia de la muerte siempre ha estado presente en su trabajo.

Fuera del edificio, la monumental escultura de bronce I Followed You Until The End (2023) extiende la exposición hacia el espacio público, invitando a los visitantes a experimentar la intensidad emocional que caracteriza toda la obra de Emin.

A Second Life de Tracey Emin podrá visitarse hasta el 31 de agosto en la Tate Modern de Londres. Más información en este enlace.