TAREK ATOUI

El artista franco-libanés,Tarek Atoui, se distingue por su enfoque innovador y multidisciplinar en la creación de experiencias sonoras que trascienden los límites de la música tradicional. Su obra exp

El artista franco-libanés,Tarek Atoui, se distingue por su enfoque innovador y multidisciplinar en la creación de experiencias sonoras que trascienden los límites de la música tradicional. Su obra explora la intersección entre el sonido, la tecnología y la performance, involucrando a comunidades y colaboradores de diversas disciplinas. Además de desarrollar instrumentos y sistemas sonoros únicos, Atoui concibe el sonido como una experiencia física, social y espacial, que transforma espacios expositivos en encuentros inmersivos. El 18 de febrero inaugura su proyecto “At-Tāriq: A Journey into the Rural Music Traditions of North Africa and the Arab World” en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Esta obra, que celebra las tradiciones musicales rurales del Norte de África y el mundo árabe, refleja su compromiso con la innovación y el diálogo cultural. Conversamos con Tarek Atoui sobre este proyecto, su trayectoria y las fuentes que alimentan su creatividad.

Belén Vera: Estos días se presentará tu nuevo proyecto expositivo “At-Tāriq” en TBA21 del Museo Thyssen, ¿Podrías avanzarnos algo sobre lo que implicará esta exposición?

Tarek Atoui: Esta exposición será el punto de partida de una exploración que estoy realizando sobre la música árabe tradicional. Una investigación que llevará varios años. Lo que se presentará en Madrid es el primer capítulo de este proyecto a largo plazo, que trata sobre la cultura Amazigh y la cultura de las montañas del Atlas en Marruecos. Para mí, este es el inicio de todas las antiguas rutas de viaje, desde el Atlántico hasta el Golfo Arábigo: rutas de peregrinación y rutas comerciales que siguen los caminos del Sahel subsahariano. Comienza en el Atlas, en Madrid, como un homenaje a la cultura Amazigh. A partir de ahí, la historia continuará evolucionando hacia otros países y culturas.

BV: Según tengo entendido, esta exposición introducirá algunos elementos nuevos. ¿Qué nos podrías contar al respecto?

Tarek Atoui: Esta exposición es verdaderamente única y original, una de mis obras más elaboradas, comparable a una pieza de ópera o a una composición musical de larga duración que ha requerido años de desarrollo. El proyecto abarca viajes a Marruecos, la recopilación de música tradicional, el trabajo con estas grabaciones y la colaboración con músicos tradicionales de diversas partes del mundo. Tuvimos el privilegio de ofrecer conciertos en Córdoba mientras dábamos forma y sentido a esta creación. Además, se realizaron colaboraciones con muchas personas en Marruecos, particularmente en la región del Atlas, para dar vida a los objetos y elementos que forman parte de esta composición. Por ejemplo, hemos construido grandes tambores que actúan como altavoces con sonido integrado. También hemos explorado el trabajo con cerámica, cuentas, fósiles, elementos geológicos y muchos otros materiales que recopilé y que me sirvieron de inspiración durante mis viajes por el Atlas. La exposición se verá complementada con un programa muy interesante de conciertos con músicos de Marruecos, del sur de España (Andalucía) y otros músicos internacionales. También habrá charlas y eventos que acompañarán la muestra.

BV: ¿Dónde encuentras inspiración para combinar los sonidos con la tecnología moderna en tus composiciones?

Tarek Atoui: Considero que siempre hay como una conversación entre lo antiguo y lo nuevo; me gusta desdibujar los límites entre fronteras y dimensiones temporales. Me atrae mucho plegar las tradiciones. A veces, siento que estas cosas necesitan conectarse a través de la física, la ciencia, los relatos, la espiritualidad. Todo esto, de alguna manera, se relaciona entre sí, a veces a través de diferentes dimensiones. Así que encuentro mucha inspiración en la física, y también en relatos y en acontecimientos históricos.

BV: El año pasado, realizaste un taller y un concierto para el proyecto “Al Qabali” en el C3A de Córdoba. ¿Cómo influye en tu proceso creativo interactuar con diferentes audiencias?

Tarek Atoui: Es importante ver esta dimensión de compartir, de abrirse, de invitar a otras personas a probar las ideas que tienes, los instrumentos o las situaciones que creas. Esto te ayuda a comprender mejor lo que estás haciendo, cómo puedes terminar una idea o transformarla. Me gusta mucho tener enfoques que estén abiertos a la colaboración y que estén dispuestos a transformarse a través de ese intercambio. Cuando toqué con los músicos que invitamos a Córdoba, muchas ideas impulsaron la composición y la pieza que estaba creando. A través de los talleres, a veces recibes ideas o comentarios que también son muy enriquecedores. Es cierto que esa es una forma muy bonita de avanzar y desarrollar una idea o un proyecto en el tiempo.

BV: ¿Cómo se relaciona este proyecto en Córdoba con lo que veremos en Madrid?

Tarek Atoui: En realidad, ambos se complementan ya que Córdoba tuvo una fuerte influencia en una parte del proyecto. Cuando pensé en los Amazigh y en esta cultura, también lo hice en relación con la historia andaluza e incluso pre-andaluza. Todo ese intercambio que tuvo lugar, esas idas y venidas, y luego ese corte repentino que ocurrió en 1492 con la Reconquista y todo lo que eso implicó. La gran influencia que supuso.  Al llevar esta música a Córdoba, vimos lo similares que son las raíces que comparte con el flamenco o con la música andalusí que todavía se practica en Andalucía. Es como reencontrarse con un primo lejano, o alguien que conocías de niño y vuelves a ver después, cuando ambos ya han formado sus propias familias. Tenía mucho sentido que esto ocurriera en Córdoba.

Ahora, con esta exposición en Madrid, la idea es crear algo más que una simple exposición; es un espacio de hospitalidad, un lugar al que las personas puedan venir y deseen pasar tiempo. Un lugar donde te sientes cómodamente sentado, escuchando música, disfrutando de algo cuidadosamente diseñado y pensado para este propósito. Dentro de este espacio de hospitalidad, la idea no es solo invitar a los oyentes o al público a escuchar mi obra, sino también invitar a músicos a tocar dentro de ese espacio. Esta hospitalidad se extiende a músicos de Córdoba, de toda España, en un esfuerzo por revivir esas antiguas conexiones. Es algo muy bonito.

BV: Mencionaste que “At-Tāriq” no solo se refiere al sonido, sino también al visitante nocturno, a Venus como guía para las caravanas. ¿Cómo influyen estos elementos poéticos y simbólicos en la narrativa estructural de tu proyecto?

Tarek Atoui: La idea de “At-Tāriq” como un huésped que llega por la noche, golpea la puerta de alguien y busca conocimiento, tal y como ocurre en la cultura árabe, preislámica e islámica, está profundamente enraizada en la definición de hospitalidad. Tu casa debe estar siempre abierta al buscador de conocimiento, “At-Tāriq”. Eso es exactamente lo que hice en el Atlas. Fui a tocar la puerta de músicos tradicionales que conocía o que me interesaban. Me presenté y les dije: "Hola, ¿qué grabaciones tienes? No quiero grabarte, quiero que compartas conmigo algunas de tus grabaciones, aquellas de las que te sientas feliz y orgulloso". Así es como surgió todo, buscando el conocimiento directamente de la fuente.

BV: Recientemente has trabajado en un proyecto, en colaboración con TBA21, que explora la conexión entre el sol y la ecología. ¿Cómo se refleja la ecología en tu arte?

Tarek Atoui: Este proyecto está profundamente influenciado no solo por la artesanía y la música tradicional de Marruecos, sino también por el paisaje y la geología del Atlas. Allí, el sol y el calor son protagonistas, con una luz intensa y nítida incluso en invierno. Esta singularidad ha atraído a estudios de cine y cinematógrafos, fascinados por la calidad lumínica del lugar. Lamentable, la sequía se ha convertido en un problema crítico. La escasez de agua es evidente en los cauces secos, los canales y las estructuras que evocan épocas remotas. Esta realidad ha inspirado profundamente el trabajo con la luz y el agua en este proyecto, así como el uso de materiales como arena, polvo y arcilla en su estado más rústico y primitivo. La geología y la conexión con la tierra que viví en el Atlas, junto con la sequía, han influido significativamente en la forma en que los elementos resuenan dentro del espacio expositivo.

BV: ¿Qué puedes contarnos sobre el proceso y los materiales escogidos para activar los espacios a través del sonido?

Tarek Atoui: Si profundizamos en esta idea, el proyecto trasciende el mero sonido para explorar su interacción con la ecología. La relación entre ambos se manifiesta en cómo el sonido interactúa con los objetos: al habitar en piezas antiguas o atravesarlas, adquiere una textura desgastada y polvorienta, que evoca lejanía, borrosidad y una carga impregnada de memoria y tiempo. La luz, por otro lado, ocupa un lugar central en esta propuesta. En este momento, estoy en una sala donde las luces forman parte integral de la instalación. Para este espacio, he optado por lámparas de calor, similares a las empleadas en acuarios para reptiles o en granjas avícolas. Estas lámparas, de espectro completo y notable intensidad, no solo iluminan, sino que también irradian calor, transformando la luz en una experiencia térmica. El aire se va calentando de forma gradual, creando una atmósfera envolvente y cálida. Incluso los tambores que forman parte de la composición alcanzan una temperatura ideal, listos para ser utilizados. En esencia, esta es la lógica que estructura el proyecto: luz, sonido, elementos escénicos y materiales dialogan de manera constante, nutriéndose de las observaciones e inspiraciones que les dan forma.

BV: ¿Qué papel juega la improvisación en tu proceso creativo?

Tarek Atoui: La improvisación es, al mismo tiempo, un punto de partida y un punto final. Para mí, lo fascinante de la improvisación es que siempre te ayuda a comprender mejor, ya que es una forma libre de probar algo, colaborar con otros y escucharse mutuamente.

Además, desarrolla enormemente la capacidad de escuchar y moverse, siendo una práctica valiosa en sí misma. A menudo, mediante la improvisación, aprendemos cómo funcionan los instrumentos, cómo viaja el sonido y cómo se comportan aspectos que, a veces, resultan difíciles de calcular científicamente. Es, en esencia, una herramienta para encontrar respuestas.

Lo que creamos y lo que surge de la improvisación es un espacio o una situación que siempre permite más improvisación. Por supuesto, la interacción es clave en mi trabajo, ya que impulsa aún más este proceso creativo.

BV: El agua es un tema central en obras como “Water Witness” y “The Whisperers”. ¿Cómo influye este elemento en la forma en que se percibe el sonido en estas obras? ¿Y qué mensaje o sentimiento buscas transmitir a través de esta interacción?

Tarek Atoui: El agua es un material fascinante por su capacidad para transmitir y generar sonidos de forma eficaz y agradable. Además, posee sonidos propios bellísimos; el agua es, por así decirlo, feliz. Su uso varía según el proyecto: en “The Rain”, simboliza la sequía mediante un goteo lento y escaso; en “The Whisperers”, se emplean grandes volúmenes, transformándola en un espacio acústico; y en “Water’s Witness”, aunque apenas es visible, su esencia se captura en grabaciones de puertos y frentes marítimos. El agua es un tema amplio y versátil, que abarca desde lo industrial hasta lo sagrado, revelando siempre algo nuevo según cómo se observe o utilice.

BV: ¿Qué te inspira además del agua?

Tarek Atoui: Muchas cosas me inspiran, como la realidad actual y la geopolítica contemporánea, que encuentro profundamente estimulantes. También hallo inspiración en la ecología, la artesanía y el sonido. Sin embargo, más que el qué me inspira, lo esencial es cómo encuentro esa inspiración: un proceso intenso, a veces desafiante, pero siempre enriquecedor.

BV: ¿Hacia dónde te gustaría dirigir tus próximos proyectos después de este?

Tarek Atoui: Mis planes futuros se centran en proyectos que, como “At-Tāriq”, me lleven a largos viajes de aprendizaje y exploración, formando parte de mi desarrollo personal. Aspiro a búsquedas que me nutran profundamente, como “Water's Witness” o “The Whisperers”, proyectos que pueden considerarse el trabajo de una vida. Me interesan iniciativas abiertas, sin conclusiones definitivas, que siempre permitan regresar y descubrir nuevas perspectivas con el tiempo.