La cuarta piel

Ecologías colectivas La Cuarta Piel es un colectivo de arquitectas y artistas formado en Alicante en 2011. Su trabajo explora nuevas relaciones ecosociales en los paisajes contemporáneos y entiende e

Ecologías colectivas

La Cuarta Piel es un colectivo de arquitectas y artistas formado en Alicante en 2011. Su trabajo explora nuevas relaciones ecosociales en los paisajes contemporáneos y entiende el diseño como una práctica situada que media entre cuerpo, materia y contexto. A través de proyectos como Ficciones Compartidas o El Fin del Verano en Terrafilia Fest, generan experiencias que invitan a la reflexión colectiva y al disfrute, activando territorios, materiales y comunidades para imaginar otras formas de habitar y relacionarse con el entorno.

“La transdisciplinariedad es nuestra forma natural de trabajar, combinando arte y técnica para materializar intuiciones.”

“Queremos que el público participe, juegue y piense, conectando cuerpo, materia y contexto.”

¿Qué motivó la creación de La Cuarta Piel y cómo describiríais vuestra línea de trabajo en la intersección entre diseño, investigación y mediación?

Coincidimos en Alicante mientras cursábamos el máster habilitante en Arquitectura. Durante la pandemia, empezamos a reunirnos en Las Cigarreras y a formar un grupo para trabajar con materiales e historias del entorno y repensar cómo habitamos. El verano de 2021  activamos el espacio del Secadero, donde conseguimos nuestro primer encargo. Desde entonces entendemos el diseño como una práctica que media entre cuerpo, materia y contexto: a veces resolvemos; otras escenificamos conflictos para pensarlos en común.

¿Cuál es el origen de los miembros del colectivo y cómo condiciona vuestra mirada compartida?

Nuestro cruce fue en Alicante, donde algunas estudiábamos el máster de Arquitectura y otras venían de Bellas Artes, con oficios como la joyería o la cerámica. Esta mezcla nos ha entrenado para imaginar otros posibles. La Cuarta Piel es un experimento de entorno laboral democrático formado por once personas.

Dado vuestro uso de materiales sostenibles y la transformación territorial ¿Cómo vinculáis el medioambiente a vuestras estrategias de intervención?

En Skin Care, por ejemplo, trabajamos desde la ficción especulativa para imaginar alianzas entre humanos y no humanos en las Salinas de Santa Pola, algo que trasladaremos a las Salinas de la Esperanza en Cádiz. En Spa Profundo, el origen del mármol del Vinalopó define la política del proyecto, mostrando que la ecología es parte activa de la estrategia. Prótesis y Bestiarios son relatos sonoros que invitan a redescubrir Alicante y proponen nuevas formas de relacionarse con los ecosistemas.

¿Podríais describir vuestro enfoque al diseñar espacios, procesos y situaciones?

Entendemos el diseño como una práctica que va de la situación al objeto, un espacio para reflexionar, hacer lugar y divertirse. Trabajamos con materiales que nos interesan por su origen y propiedades, generando procesos de experimentación que definen la estética. Alternamos proyectos temporales con pocos recursos y que nos permiten probar ideas, con propuestas permanentes, cuidando su paso de la hipótesis al uso. La transdisciplinariedad es nuestra forma natural de trabajar, combinando arte y técnica para materializar intuiciones.

¿Qué prácticas usáis para facilitar el acceso a entornos artísticos de forma colectiva?

Partimos de formatos cotidianos —un spa, unas palas, una inmobiliaria— y los transformamos para que la reflexión surja de vivirlos en primera persona. Para nosotras, es indispensable generar situaciones que vinculen diversión y pensamiento. Los lenguajes artísticos aportan capas de lectura que permiten entender ciudades y territorios sin la urgencia de lo inmediato, y usamos un tono accesible para que cualquiera pueda empatizar con nuestro trabajo.

“Ficciones compartidas” se ha convertido en una cita recurrente en septiembre en Alicante. ¿Cómo nació esta iniciativa?

Nació en 2021 como un festival de experimentación material en el Secadero de Las Cigarreras, donde también desarrollamos el programa Estratos. Buscamos cruzar paisajes productivos y experimentación material para trasladar narrativas medioambientales a públicos diversos mediante instalaciones, talleres y performances. Queremos que el público participe, juegue y piense, conectando cuerpo, materia y contexto. Cada edición aborda conflictos y materiales del entorno: en 2021 trabajamos con comunidades vecinas, en 2022 con la profundidad de la Tierra, en 2023 con la relación entre tecnología y naturaleza y este año con la geología de una sierra alicantina.

¿Cómo entendéis La grada dentro de vuestra investigación sobre espacios colectivos?

La Grada convierte el Secadero de la Tabacalera en un teatro mediante un envolvente textil y gradas móviles, recuperando butacas de un teatro vecino y vigas de la tabacalera. La gran caja textil, diseñada por Alberto Feijóo y cosida por AMA Made in Cielo, lleva un collage de fotos que recogen momentos vividos en el espacio, convirtiéndolo en lugar de memoria y encuentro.

Participasteis en Terrafilia Fest, celebrado en el Museo Thyssen en colaboración con TBA21 ¿En qué consistió vuestra propuesta?

Presentamos El Fin del Verano, un playground participativo que toma el equinoccio como imagen de equilibrio para conectar ciclos cósmicos, vida cotidiana y crisis climática. La instalación se activó con un torneo de palas bajo luz UV, un paisaje para celebrar el verano mientras se extingue y plantear preguntas sobre su futuro.

¿Algún proyecto reciente del que os sintáis especialmente satisfechas?

En Alicante plantamos un algarrobo y construimos un banco con el material extraído del suelo. En Barcelona, junto a Raquel Vázquez, ganamos el concurso de Refugi Climàtic del Santa Mònica e instalamos 14 moreras y un sistema de riego para dar sombra en verano antes de su trasplante en la ciudad.

¿Qué futuros espacios creativos os gustaría explorar?

Queremos viajar con proyectos, fortalecer vínculos en Alicante, montar un taller de producción y colaborar con otros espacios, explorando formatos expositivos y distintas direcciones gracias a la diversidad del grupo.