Julian Charrière revela los ecos de la Tierra en el Palais de Tokyo

En un contexto de caos climático, cada vez más artistas afrontan la problemática ambiental desde la perspectiva de la solastalgia. Este término, acuñado por primera vez por Glenn Albrecht para describ

En un contexto de caos climático, cada vez más artistas afrontan la problemática ambiental desde la perspectiva de la solastalgia. Este término, acuñado por primera vez por Glenn Albrecht para describir la angustia generada por los cambios climáticos, demográficos y económicos asociados a un desarrollo desbordado, fue recuperado años después por Paul Ardenne, quien lo vinculó a la búsqueda en otros lugares de aquello que se anhela. Este sentimiento, íntimamente relacionado con el calentamiento global y el deshielo de los glaciares, ha inspirado a una nueva generación de artistas expedicionistas. A través de sus obras, estos creadores exploran formas de reconectar con la naturaleza, a la vez que cuestionan nuestra relación con un mundo en constante transformación.

El artista franco-suizo Julian Charrière, cuya obra surge de exploraciones en escenarios extremos como volcanes, glaciares o zonas radiactivas, encarna el espíritu del artista expedicionista. A través de una práctica que combina performance, escultura y fotografía, sus expediciones artísticas e instalaciones inmersivas nos invitan a reflexionar sobre cómo habitamos el mundo y cómo, a su vez, este nos habita.

Este otoño, Julian Charrière es uno de los artistas seleccionados dentro de la siempre interesante programación del Palais de Tokyo de París. Su exposición “Stone Speakers– Les bruits de la terre”, comisariada por Daria de Beauvais, sumerge al espectador en una experiencia inmersiva que simula un paisaje volcánico compuesto por esculturas minerales, desde donde se escuchan las conversaciones de la tierra. A partir de grabaciones de volcanes realizadas en Colombia, Etiopía, Islandia, Indonesia e Italia, Julian Charrière revela las entrañas del planeta y lo muestra como un lugar vivo y dinámico donde se entrelazan cámaras magmáticas, mareas y placas tectónicas en continuo movimiento. El espacio expositivo, convertido en un cráter simbólico, amplifica diálogos retumbantes y penetrantes, generando una cámara de eco arquitectónica que explora la relación humana con otras formas de vida. A través de una transmisión en vivo de datos de estaciones de monitoreo sísmicas globales, se capturan los sonidos de rocas y placas tectónicas en movimiento.

“Stone Speakers– Les bruits de la terre”, que podrá visitarse hasta el 5 de enero de 2025, cierra un año excepcional para Julian Charrière, marcado por prestigiosos proyectos y colaboraciones como su participación en Manifesta 15 Barcelona Metropolitana y Art at COP28.

En Manifesta 15, celebrada este otoño en la Región Metropolitana de Barcelona, Charrière presentó “Controlled Burn”, una obra que llevaba al espectador a un viaje cósmico a través del tiempo. La pieza mezclaba paisajes industriales en decadencia con imágenes de helechos y polillas del periodo carbonífero, estableciendo un diálogo entre pasado y presente. Filmada con un dron en primera persona, exploraba la vitalidad de los combustibles fósiles, la extracción de recursos y su impacto en nuestra imaginación contemporánea, invitando a reflexionar sobre nuestro vínculo con el entorno y las consecuencias de la modernidad.

Para Art at COP28, celebrado este año en Dubái, Julian Charrière presentó “Melting Point”, una instalación que ofrecía una visión caleidoscópica de los glaciares en un momento crítico. La obra transportaba al espectador a un mundo polar de paisajes nocturnos, combinando la belleza de los glaciares con una reflexión profunda sobre su vulnerabilidad frente a la crisis climática. A través de tres piezas, Charrière destacó el papel del arte como catalizador de cambio, fusionando compromiso emocional y acción climática para replantear nuestro futuro colectivo. Además, la exposición ponía énfasis en la coherencia entre mensaje y práctica, adoptando medidas como el transporte digital de obras, la reducción de viajes y el uso de recursos locales, subrayando así la importancia de una acción climática consciente.